viernes, 6 de febrero de 2015

¿Por qué los hombres van donde las putas?

Por lola
                       
En los burdeles todos vamos a mirar. Ellos, los cuerpos de las putas y yo, toda la escena.
 
Algunas veces, en mi adolescencia, visité burdeles con mis amigos. Recuerdo uno particularmente sórdido en el que había unas putas detrás de una vitrina en la que chorreaba agua y ellas simulaban bañarse. Estaban en esas cuando se fue la luz y las putas trataban de cubrirse, asumo que por frío y no por pudor. El plan de ir con amigos donde las putas dejó de ser atractivo durante muchos años, pero últimamente he vuelto.

Hay algo fascinante para una mujer que visita un burdel. Es penetrar en un mundo esencialmente masculino, donde las que no somos prostitutas estamos completamente fuera de lugar.

En los burdeles todos vamos a mirar. Ellos, los cuerpos de las putas y yo, toda la escena. Desde el strip-tease de la niña vestida de hawaiana o de soldado o de mujer galáctica hasta los negocios sexuales que se cierran frente a mis narices, luego de un baile erótico y mucho trago.

Cuando era más joven, pensaba que los burdeles eran sitios tristes donde los adolescentes eran desvirgados y los únicos adultos que seguían yendo lo hacían porque eran tan feos que necesitaban pagar por un polvo. Nada más lejano de la realidad que eso. Es cierto que van adolescentes, que van feos, que van viejos y perdedores. Pero también van tipos atractivos, tipos casados, tipos con experiencia, con novias, exitosos.

¿Por qué las putas ejercen esa fascinación entre los hombres? Lo habría comprendido antes, cuando las mujeres "bien" tenían que llegar vírgenes al matrimonio o dejaban que se las comieran a través de un huequito en la sábana o cuando el sexo era solo para procrear. ¿Pero ahora? Ahora que lo común es salir con un tipo y dárselo en la primera o la segunda cita, ahora que el sexo que no se paga también se consigue en cada esquina y sin ningún compromiso es cuando resulta imposible pensar que el negocio más antiguo del mundo siga siendo lucrativo.

Y sin embargo lo es. ¿Qué tienen ellas que no tengan el resto de las mujeres?

¿Será que ellas conocen posiciones sexuales ignoradas por el resto de las mortales? Según mis amigos, eso no es así. Hay mujeres que no son putas y que conocen el Kamasutra al derecho y al revés, literalmente. ¿Es tal vez porque las putas son más buenas? Puede ser cierto para algunos, cuyas parejas son gordas tristes que nunca han pisado un gimnasio. Sin embargo, hay mujeres que tienen unos cuerpos magníficos y aún así su novio prefiere dejarla una noche en la casa y largarse con sus amigos donde las putas.

La incógnita me lleva a sugerir ideas. Tal vez es porque a las putas se atreven a pedirles cosas que a las demás no. Les pueden cambiar el nombre para recrear el sexo con una ex novia. Las pueden poner en posiciones que a sus mujeres les molestarían, y que no necesariamente son raras (hay niñas que son incapaces de chupárselo a su novio). Pueden hacer tríos, si eso es lo que quieren. Satisfacer cualquier oscuro deseo o fetiche.

Otra idea que se me ocurre es que los hombres no tienen por qué fingir nada frente a una prostituta. No tienen que probarle que son un polvo maravilloso. No tienen que decirle que la aman y que quieren pasar el resto de la vida con ella para que se los dé. Nada. Simplemente es una transacción que se cierra y ya está. Ellas están ahí para dar placer y ellos, para recibirlo.

A lo mejor, simplemente les gusta lo prohibido. Lo sórdido. Escabullirse una noche a otra cama para acostarse con otra mujer sin necesidad de tener un romance que complique las cosas y que los ponga en problemas.

O tal vez, ellas sí entienden. Ellas callan y escuchan si el tipo quiere hablar. No les dan lata. No les montan escenas de celos. Siempre están dispuestas. Siempre están sonrientes. Siempre los adoran, así sea por cinco minutos.

Siendo así, tengo dos preguntas. ¿Alguno de ustedes me puede contar por qué prefieren a las putas? Y la segunda pregunta es: ¿por qué no existen prostitutos y burdeles para mujeres?
 
 

2 comentarios:

  1. Me gusta la facilidad con que la que consigo sexo. El sexo con prostitutas también da más oportunidad de vivir la experiencia de tener sexo con quien quiera...Por ejemplo, emula la sensación de llegar a cualquier lugar y poder tener sexo con cualquiera de las mujeres que te gusten, de manera expedita.

    Aparte de que la mayoría de las veces se me hace difícil abordar a una mujer en cualquier otro entorno que no sea un burdel, cuando sé que mi intención con ella es pedirle que tengamos sexo.

    En cuanto a prostitución para mujeres, la misma pregunta y reflexión he hecho muchas veces, creo que no hay nadie mejor que una mujer que se entiende un poco a sí misma o a sus semejantes para explicar eso... Has sentido el deseo de tener sexo con hombres de la manera tan expedita, facil, con esa variedad de opciones que ofrece un burdel o un paseo por un sitio donde haya varones protituyéndose?? No sé si es así, pero la respuesta que me doy es que quizá la proporción de mujeres que están dispuestas a buscar ese tipo de sexo es mucho, pero mucho menor que la de los hombres... Y para las que han deseado vivir ese tipo de experiencia, nunca han encontrado un ambiente social favorable a que busquen ese tipo de actividad sexual, lo que a través de la historia de la humanidad ha sido como una limitante psicológica a que alguien se aventure a hacer un burdel para mujeres que funcione en condiciones parecidas a los burdeles que existen...

    Aparte de que la prostitución en el burdel es fácil en tanto es fácil la protitución femenina en cualquier ambiente. Por alguna razón siempre ha sido más fácil, y hasta 'esperado', que haya mujeres dispuestas a ofrecer sexo por dinero, en una variedad de ambientes, que de cualquier forma deben mantener un minimo de ambiente 'discreto'. Sin embargo, parece ser que sicológicamente el hombre tampoco está igual de configurado que la mujer para ofrecer servicios sexuales por dinero en toda la gama de situaciones y ambientes en que lo hacen las mujeres (por ejemplo, sus propias casas, o un lugar arrendado para ello, u ofreciéndose en la esquina de una calle, o un bar), al mismo tiempo que no encontrarán aunque lo intenten, mujeres configuradas para salir por allí a ver si encuentran hombres disponibles para dar sexo pagado en cualquiera de esas situaciones.

    La prostitución masculina para mujeres existe (por lo que sé que muchos hemos escuchado), pero no en las mismas situaciones tan variadas y relativamente de fácil acceso en que existe la prostitución femenina.

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  2. Publicare este comentario como una Entrada
    Saludos

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